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Escándalos

La historieta no es arte

(O, Uriarte tenía razón. O, de cómo nos gusta llorar a los lectores de historieta).

El día 27/8/2000 la rama progresista del Grupo Clarín publicó en el suplemento cultural Radar "Mutantes", una nota-panfleto del crítico musical Claudio Uriarte. Las iras del crítico eran acumulativas: con la excusa de demoler la película de los X-Men, la emprendía contra los lectores de historieta y contra la historieta en su conjunto, como una excusa a su vez para arremeter contra ciertos intelectuales "culturalistas" y cierta idea de arte excesivamente amplia. Está claro que la historieta no les importa ni a los medios masivos ni a los jugadores del juego intelectual más que como excusa para otra cosa.

No vale la pena discutir aquí las pobres argumentaciones del melómano indignado, ni parafrasear sus palabras. 1 Bastante se ha hecho ya.

El tema central del asunto es la remanida, aburridísima cuestión resumida en la pregunta "�la historieta es un arte?". La respuesta comiquera típica es indignada: "�cómo no va a ser arte la historieta!" Y uno no puede menos que acordar, claro: por un lado, no hay razón para negarle tan prestigioso estatuto a la actividad de combinar imágenes en secuencia con textos. Por otra parte, las vanguardias (en especial en las artes plásticas) nos han enseñado que cualquier cosa, presentada en el contexto adecuado, puede ser una obra de arte.

Pero resulta que con esto no basta. �Por qué, si no, no son artes, salvo para los intelectuales alfonsinistas que odia Uriarte, la cocina, la moda, la jardinería, la publicidad, la peluquería? Es que una práctica cualquiera no es arte por tal o cual potencialidad propia, sino porque se produce, o circula, o se consume como tal.

El problema es que la historieta, desde siempre, se ha negado a jugar por entero el juego del arte. �Por qué entonces habrían de ser objetos artísticos unos productos generados desde el marketing, puestos a circular para conservar los copyrights de grandes corporaciones y consumidos como entretenimiento? Centrarse en categorías como "diversión" o reivindicar la historieta como "arte de masas" (o, en curiosa transposición de los designios de la industria a los deseos del pueblo, "arte popular") es hacer trampa: es tratar de tener los prestigios del arte sin renunciar a los placeres de la masividad ni a las lecturas de la adolescencia. No tiene sentido escandalizarse por que el Uriarte de turno no considere arte a la historieta mientras nos empeñemos en leer géneros (como los superhéroes, y más allá de excepciones privilegiadas) que han sido pensados como pura variedad en la repetición (al modo en que la Serenísima cambia regularmente la fórmula de sus yogurts) y nunca como diferencia (el modo de producción del arte). No es sorprendente entonces que "en el mundo real" sean condescendientes con la historieta, y, sobre todo, que cualquiera pueda publicar cualquier cosa sobre la cuestión. No es necesaria una conspiración de las elites para que así sea.

Si nos gusta seguir así, no tiene nada de malo. Más allá de que me resulte un poco patético un "producto de masas" que vende 500 ejemplares, puede ser buena idea evitar las constricciones que la "tradición artística" impone. Es otra discusión. Pero después no nos quejemos como virgencitas heridas en su honor cuando no nos dejan entrar en algún club exclusivo.

1. La nota en cuestión puede leerse completa en http://www.pagina12.com.ar/2000/suple/radar/00-08/00-08-27/pagina3.htm. Los descargos posteriores de Uriarte, publicados el domingo 10/9, no están en la red, lo que ha generado ciertas tesis conspirativas en lectores de historieta que olvidan que los diarios son, básicamente, objetos de papel. Un buen resumen del tono de las respuestas "comiqueras" (y un ejemplo del uso impropio al que puede someterse la palabra "nazi") puede leerse en Comiqueando 48 (Bs. As., Comiqueando Press, Noviembre de 2000).