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El inefable Thomas Ott

Por Guillermo Grillo

1- Cinematográfico vs. literario.

Cuentan que hace unos años Frank Miller y Will Eisner tuvieron una pequeña discusión sobre la historieta y el cine. El joven Frank opinaba que los cómics no eran otra cosa que fotogramas fijos de un film imaginario, con globitos en lugar de sonido. El viejo Will no compartía esta opinión y terminó la discusión sentenciando que la historieta es una forma de literatura. Miller dejó caer su mandíbula (tal vez contento de ver su trabajo hermanado a un arte de lo más superior) y contó la anécdota a algún periodista.

Para volver a inclinar la balanza a favor de la opinión de Miller (una estupidez, por cierto) podemos analizar "The Millioners" de Tomas Ott, publicada por Brut Comix dentro del volumen llamado Dead End. Una historieta que me gusta mucho.

La obra de Ott explota elementos cinematográficos y carece absolutamente de elementos literarios. A saber:

- Sus veintinueve páginas están divididas en rectángulos apaisados del mismo tamaño (con excepción de algunos cuadros clave que ocupan el lugar de dos rectángulos, pero que siguen siendo más anchos que altos) colocados uno debajo de otro. Como los fotogramas de un film. Por esto al pasar la vista de un cuadro a otro se tiene la sensación de que el mismo marco fijo contiene la historia. Como una pantalla.

- Usa con precisión y meticulosidad la "subjetiva", es decir mostrar lo que un personaje ve por sus propios ojos. Este es un recurso cinematográfico habitual, a tal punto que existen al menos cuatro largometrajes narrados íntegramente en "cámara subjetiva", de uno o varios personajes. Esta técnica equivale al narrador en primera persona de la literatura. Pero Ott no usa la narración en primera persona. Usa la subjetiva, y de manera tan notoria como la de un hombre que espía al cuarto de abajo por un agujero en el piso, o la de un escorpión que está a punto de ser capturado con un vaso de vidrio. Ott nos muestra que usa la subjetiva.

No tiene onomatopeyas, ni globitos, ni fumettis, ni cartuchos de texto. Es más, no tiene texto ni palabra alguna, salvo las que aparecen en algún cartel propio del espacio donde ocurre la acción (pero esas palabras aparecen también en el cine y en la vida). Por consiguiente, tomando la definición de literatura del diccionario (el arte bello que tiene como instrumento la palabra) estamos en condiciones de asegurar que The Millionairs no es una obra literaria.

Entonces... la definición del gran Eisner (agradecida por más de un historietista ávido de ser tomado por un artista de verdad) acaba de irse al tacho.

Y entonces... �tiene razón Miller? �La historieta es cine dibujado? �Y el cine? �No es teatro filmado? �Y el teatro? �No es literatura actuada? �Y la literatura? �No es oratoria escrita? �Y la oratoria? �No será... historieta leída?

Definir a la historieta como una subclase de otro arte es afirmar que no es un arte. Podríamos decir, así nomás, que la historieta podría ser... el arte bello que tiene como instrumento el dibujo y/o la palabra, reciclando al vuelo la definición de literatura del pequeño Espasa (que define historieta como cuento o relación breve de poca importancia).

Entonces... �qué pasa con los elementos cinematográficos que aparecen en The Millionairs?

2- Recursos prestados

En sus películas Leonardo Fabio usa la voz en primer plano cuando la imagen está en plano general, para hacernos acordar al radioteatro.

En La bella y la Bestia de Disney abren y cierran la película con un vitraux para hacernos acordar, tal vez, a los evangelios.

Terry Gilliam y Brian de Palma copian la misma escena de Einsentein vaya uno a saber con qué fines posmodernos.

En una obra se pueden utilizar recursos de otras artes o de otras obras. No por eso se pierde la esencia. Los que concientizaron esta práctica la llaman intertextualidad.

Thomas Ott utiliza la cámara subjetiva y remite, por la puesta en página, los escenarios y los objetos, a las "road movies" norteamericanas. No por eso deja de ser historieta.

Thomas Ott es, como alguno podrá deducir, alemán. Sin embargo The Millionairs ocurre inequívocamente en Estados Unidos. En una ruta. Como las road movies. Casi podemos precisar el lugar, es el Oeste, pero sin llegar al mar. Texas tal vez. �En qué otro lugar podríamos encontrar la "LOU�S Steak House" ofreciendo sus rooms?

Pero The Millionairs no resulta una obra yankee. La sutileza no es yankee.

La oscuridad de la trama, la absoluta corrupción de los personajes, el tratamiento extremo de luces y sombras, no son del todo yankees. Ni del todo alemanas. La relación entre el arte de estos países en el siglo veinte a sido muy particular. Simplificando un poco la cosa, el expresionismo pictórico derivó en el expresionismo cinematográfico en la Alemania de los años veinte. Varios artistas de este movimiento emigraron a Estados Unidos y cambiaron la manera de fotografiar en cine. El estilo expresionista (basado en altos contrastes) llega a la total asimilación por parte de la cinematografía norteamericana en el Film Noir, o las adaptaciones al cine de las novelas negras. A su vez, estos films son revalorizados por la generación del nuevo cine alemán en los setenta, produciendo obras como "El amigo americano" o "Hammet" de Wim Wenders.

Fruto de esta extraña realimentación es la obra de Thomas Ott. Podríamos decir que The Millionairs parece una road movie negra. No ocurre realmente en Estados Unidos, sino en el mundo de las películas. En una ruta del oeste, pero de noche. Una noche negra.

Todo esto la convierte inequívocamente en una obra de lo más alemana.

3- �Y entonces?

Estos elementos surgen de pensar un rato en "The Millionairs", pero ...�hacen que sea una buena historieta?

El uso de elementos cinematográficos, el cruce de géneros... �fue eso lo que me hizo sentir que mi inversión había valido la pena al terminar de leerla (o de verla)? �Fue eso lo que me gustó mucho?

Vuelvo a ojear mi ejemplar y me doy cuenta de que todo este ejercicio de razonamiento es inútil. La fuerza emotiva de la obra de Ott ataca a primera vista. Es inefable. Como sus historias sencillas. Tal vez por eso no use ni una palabra en ellas.