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Editorial

Aqu? hay, otra vez, un Picasesos. Un a?o tarde, un n?mero de transici?n: todav?a no hacemos la revista que nos gustar?a hacer, pero seguimos haciendo la prueba. Esperamos que durante el 2001 haya Picasesos m?s seguido y que de a poco --en la medida de nuestras pobres posibilidades--se pueda hacer un poco m?s de cr?tica de historietas consistente en Argentina.

En su desorden, este n?mero incluye dos enfoques, dos "zonas" que buscamos para pr?ximos n?meros: la incidencia en el presente (y en particular en el presente de la historieta argentina) y las lecturas de obras elegidas un poco al capricho de los gustos (o los disgustos). Por un lado, nuestros corresponsales en lugares feos vuelven a contar los entretelones de Fantabaires (y debuta la historieta-ensayo en la revista) e incluimos una mirada sobre la pol?mica p?blica y privada que generaron unas notas sobre c?mic en P?gina/12: las cosas que pasan cuando la historieta sale de su c?moda cueva.

Por otra parte, hay una colecci?n de notas cuyos objetos fueron elegidos en base al placer: nuevos colaboradores y nuestra ya cl?sica ineptitud organizativa nos llevaron a un n?mero "mosaico" en que se mezclan Goscinny, Ware, Kurtzman, Sequeiros, Ott, Moore. Apenas una lista de historietas existentes que nos permiten imaginar que otras historietas son posibles. Con la certeza de que la buena cr?tica tendr?a que acompa?ar ese futuro, otro Picasesos se ofrece al silencio generalizado.

Federico Reggiani Marzo 2001