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Religi�n, psicolog�a y cr�tica socio-pol�tica en Daredevil Born Again.

Por Jos� Antonio Gonz�lez Espada.

1 . Introducci�n. Cosas que decir sobre Born Again.

Al hablar de Born Again se hace referencia a los n�meros 227 a 233 de la serie de c�mics marveliana Daredevil, publicados por primera vez en 1986 (entre febrero y agosto) en Estados Unidos; estos n�meros, dado que constitu�an una saga perfectamente compacta e independiente del resto de la colecci�n, fueron reeditados y recopilados en 1987 (tambi�n en Estados Unidos) bajo el t�tulo gen�rico de Born Again (que, a su vez, es el t�tulo del cuarto cap�tulo de la saga, el cap�tulo central, publicado originariamente en el n�mero 230 de Daredevil). De esta recopilaci�n titulada Born again existe una edici�n espa�ola, publicada en 1991 por Planeta-De Agostini (n�mero 1 de la colecci�n Obras Maestras) (1).

Los nueve cap�tulos de que se compone Born again est�n guionizados por un excelente Frank Miller y dibujados por un sublime David Mazzucchelli. Y quisiera remarcar, antes de comenzar, que creo que tanto la aportaci�n del talento art�stico de David Mazzucchelli como la �ntima colaboraci�n entre �ste y Frank Miller han sido condiciones sine qua non para que el resultado final de Born again sea el que es: magistral. Estoy convencido de que la parte literaria se nutri� decisivamente de ideas de Mazzucchelli, mientras que la parte gr�fica est� pre�ada de ideas de Miller. As� pues, no puede hablarse de Born again �nicamente como de una obra de Miller: ser�a profundamente injusto dejar en un segundo plano a Mazzucchelli.

Despu�s de situarnos, s�lo queda el an�lisis de la obra propiamente dicho. Lo har� analizando los tres aspectos que creo fundamentales para interpretar correctamente la obra: el aspecto religioso, el aspecto psicol�gico, y el aspecto de cr�tica de la sociedad y de la pol�tica americanas.

2.- El aspecto religioso: Jesucristo muere y resucita en Nueva York.

En la edici�n de Born again realizada por Planeta-De Agostini en 1991 se incluye un interesant�simo art�culo de Lorenzo D�az (titulado "Born again: la pasi�n seg�n Miller") que interpreta el argumento de la historia desgranando, uno tras otro, los abundantes s�miles b�blicos con que Miller y Mazzucchelli nos comparan la "muerte" y posterior "resurrecci�n" de Matt Murdock con la muerte y la resurrecci�n de Jesucristo.

Seg�n la l�cida interpretaci�n de Lorenzo D�az, la pasi�n de este moderno Jes�s de Nazareth empieza en la misma primera p�gina, con la traici�n de Judas: Karen Page, la antigua novia y secretaria de Murdock, ahora heroin�mana y ex-actriz de cine pornogr�fico, vende la identidad secreta de Daredevil a un mafioso por una dosis de hero�na. A partir de aqu�, Matt Murdock vive su pasi�n, orquestada por un vengativo Kingpin que no s�lo pretende matar a su enemigo, sino tambi�n corromperlo, hundirlo en lo m�s bajo. Por ello Matt Murdock lo pierde todo: queda arruinado, un juez le priva de la licencia para ejercer de abogado, pierde su hogar, a su novia y a sus amigos y, finalmente, su cordura. Murdock se vuelve loco. Finalmente, Kingpin le derrota y un mat�n le acaba apu�alando en la calle (la definitiva crucifixi�n), lo que acaba de "matarle" figuradamente. La escena final de esta pasi�n y esta muerte es la preciosa imagen de la moderna "Piedad" de Miguel Angel con que nos obsequia Mazzucchelli, donde la virgen Mar�a es la madre de Matt (metida a monja) y Jes�s muerto es un Matt sucio y destrozado.

Despu�s de la "crucifixi�n", Murdock "resucita". Lorenzo D�az destaca la composici�n de la primera p�gina del episodio que lleva por t�tulo "Born again" (el cuarto cap�tulo de la historia); en palabras del propio Lorenzo D�az, la escena "nos muestra un Murdock relajado, tranquilo, con el aspecto y postura de un Cristo reci�n bajado de la cruz, una cruz insinuada en la composici�n gr�fica de la p�gina" con la maestr�a que caracteriza a David Mazzucchelli. Pero en este mismo episodio, sigue diciendo Lorenzo D�az, no s�lo resucita Matt, sino que tambi�n "vuelven a nacer" Karen Page (que halla el camino de su redenci�n gracias a Foggy Nelson, el ex-socio de Matt) y Ben Urich (que se reafirma en su decisi�n de ayudar a Matt despu�s de negarle tres veces, igual que San Pedro).

Hasta aqu� la brillante lectura religiosa de Born again seg�n Lorenzo D�az. Aunque esta lectura no pretende profundizar en el mensaje que Miller nos quiere transmitir con ello; me gustar�a, pues, hacer alg�n que otro comentario al respecto. Me atrever�a a decir que Miller deja ver una visi�n de la religi�n muy concreta. Creo que, seg�n Miller, la espiritualidad de una persona cristiana debe proporcionarle, de un lado, la paz espiritual suficiente para perdonar y amar incluso a los enemigos (como hace Matt perdonando la terrible traici�n de Karen), y, de otro lado, la fuerza (espiritual) necesaria para enfrentarse a los mayores retos (como la nueva vida que debe iniciar Matt, o los peligros que debe afrontar Ben Urich despu�s de desempolvarse el miedo a pronunciar el nombre de Matt Murdock); pero esta espiritualidad se adquiere con toda su profundidad si previamente se ha bajado a los infiernos (como han hecho Matt Murdock, Karen Page y Ben Urich). Vaya, que la paz espiritual para afrontar los obst�culos de la vida se conquistar� con toda su profundidad y en todo su apogeo si antes se han vivido los peores sufrimientos (es decir, si precisamente a trav�s del sufrimiento, de la no-paz, la paz es conquistada); y que la paz espiritual necesaria para amar incluso a los enemigos y perdonar todas las traiciones y ofensas (uno de los aspectos m�s radicales de la filosof�a predicada por Jes�s de Nazareth) adquirir� igualmente toda su profundidad si se alcanza despu�s de recibir en la propia espalda las peores pu�aladas. Todo esto es lo que han descubierto Matt Murdock, Karen Page y Ben Urich.

Nos encontramos en Born again, pues, con una interpretaci�n de la religi�n como hecho espiritual, �ntimo, definitorio del cristiano como individuo; al contrario de lo que Miller nos cuenta sobre la religi�n en otra de sus obras maestras, Batman: the Dark Knight returns. En Dark Knight..., aunque de manera menos expl�cita que en Born again, tambi�n se nos habla de religi�n, y tambi�n se nos reinterpreta la pasi�n, muerte y resurrecci�n de Jesucristo: en Dark Knight... Jes�s es Batman (en lugar de Matt Murdock), Judas es Superman (en lugar de Karen Page) y San Pedro es Robin (en lugar de Ben Urich). Pero en Dark Knight... el objetivo del mes�as no es, como en Born again, la paz espiritual (para �l y para los que le rodean), sino la justicia social: en una sociedad dominada por la corrupci�n, la hipocres�a, la violencia y la delincuencia, Batman viene para llevar al conjunto de los hombres y mujeres al buen camino. Y al final, cuando es traicionado y "crucificado" (en el combate final contra Superman, el h�roe que traicion� a los h�roes vendi�ndose al sistema), su esp�ritu y su mensaje inspiran a un grupo de j�venes (la Iglesia, cuyo primer miembro es Robin, al igual que San Pedro) a seguir luchando por llevar a la sociedad la luz de su maestro. En definitiva: mientras que en Born again Miller pone el acento en la �ntima espiritualidad, en Dark Knight... lo pone en los principios que deben llevar a los cristianos a luchar por un mundo mejor y m�s justo; dicho de otra manera, en Born again se nos habla de religi�n aplicada al individuo (moral individual), y en el Dark Knight... de religi�n aplicada a la sociedad (pol�tica entendida como �tica de lo colectivo).

3.-El aspecto psicol�gico: seres humanos al l�mite.

Born again, adem�s de una met�fora sobre la religi�n y sobre la pasi�n de Jesucristo, es toda una exploraci�n de las complejidades de la psicolog�a del ser humano. Para ello, Miller lleva a sus personajes al l�mite del sufrimiento ("pasi�n" y "muerte") y les hace volver ("resucitar"), analizando la situaci�n mental de estos personajes durante el proceso. Este an�lisis psicol�gico lo realiza, especialmente, en los cuatro protagonistas principales: los tres "buenos", que "mueren" y "resucitan" (Matt Murdock, Karen Page y Ben Urich), y el "malo" (Kingpin), que, pese a seguir una evoluci�n diferente (Kingpin no "muere" ni "resucita", como los otros tres), tambi�n vive importantes cambios que le ponen a prueba.

Matt Murdock es el personaje que vive el cambio m�s radical y que m�s de lleno entra en el mundo de la paranoia. Ya en el primer episodio vemos que Matt lo pierde todo: desde su licencia para ejercer la abogac�a hasta la casa en que vive. Mientras esto va teniendo lugar, se producen los primeros desequilibrios en la psique de Matt; estos desequilibrios culminan, desde el final del primer episodio, en la pura paranoia, en la man�a persecutoria, en la obsesi�n enfermiza. Matt Murdock acaba de descender al infierno de la demencia.

As� ser� como, obsesionado por obligar a Kingpin (a pu�etazo limpio) a que le devuelva la vida que le ha robado, Kingpin derrotar� a Matt: Matt a�n no comprende que los pu�etazos no le devolver�n su vida, que �nicamente la paz espiritual puede devolv�rsela. Esta paz la encuentra, como no dejo de indicar, en su "resurrecci�n", "resurrecci�n" que halla gracias al amor y los cuidados de su madre. Ahora bien, no s�lo este amor maternal ha sido lo que le ha permitido "resucitar": la "resurrecci�n" habr�a sido imposible sin un pensamiento que no abandon� su cabeza ni siquiera en sus momentos m�s dementes. Esta pensamiento es el del esp�ritu de lucha, el "no te rindas nunca" que aprendi� de su padre, su fe incondicional (�fe religiosa en el padre que no le abandonar� en la cruz?). Este luchador que lleva dentro (gracias a los consejos de su padre) es lo que le impide rendirse en sus momentos m�s bajos, as� como el cimiento de la nueva vida que inaugura su "resurrecci�n".

Karen Page, por su lado, viaja a otro tipo de infierno, y ser� salvada de manera diferente. En la historia de Karen Page, Miller y Mazzucchelli saben explicarnos con sabidur�a c�mo, pese a ser una joven guapa y atractiva, Karen llega a la m�s honda decadencia humana (una decadencia marcada incluso en su propio rostro), y c�mo sufre por ello hasta que encuentra, tras una tortuosa b�squeda, su perd�n. De este modo, su patolog�a psicol�gica es de un calibre diverso del de Matt: as� como el infierno de Matt es la p�rdida de su vida, el infierno de Karen es su terrible sentimiento de culpa por su traici�n (traici�n a la que es forzada a causa de la decadencia en que vive: el mundo de la pornograf�a, la droga y la delincuencia); as� como la obsesi�n de Matt dentro del infierno era obligar a Kingpin a que le devolviera su vida, la obsesi�n de Karen es encontrar a Matt para que la perdone y la redima de sus pecados; y, as� como la salvaci�n de Matt llega de manos de su madre y de su fe, la salvaci�n de Karen es el amor redentor de Matt. Ella no s�lo le busca para que la proteja de sus perseguidores: en realidad, busca desesperadamente a Matt porque es el �nico que puede redimirla. Sin embargo, cuando finalmente se reencuentra con Matt y �ste (ya "resucitado") le perdona su traici�n, a Karen le sorprende la facilidad con la que consigue su redenci�n. El Matt Murdock ya renacido le dice, simplemente, que no le ha quitado nada, y le abre de par en par las puertas de su nueva vida.

Ben Urich tambi�n vive su propia odisea; y la vive en nombre de la amistad que le une a Matt Murdock. Ben es un periodista responsable y muy profesional; pero cuando Matt Murdock es acusado de varios delitos Ben no puede cre�rselo. Piensa que Matt Murdock es un hombre bueno y un honrado abogado, incapaz de tales delitos. El comportamiento de Ben, aunque encomiable, es profundamente irracional (realmente no tiene pruebas ni indicios de la inocencia de su amigo) y emocional (por su amistad con Matt deja de lado la profesionalidad). Ahora bien, esta primera irracionalidad es posteriormente sustituida por otra (el miedo obsesivo, despu�s del ataque de la enfermera Lois), que acabar� rozando el l�mite de la paranoia (Joe Robertson incluso llega a recomendarle un psiquiatra). No obstante, finalmente ser� la fe en el amigo la que prevalecer�, pese a que, por ello, Ben Urich vivir� los peores episodios de su odisea (intentan asesinar a su mujer y a �l mismo, acaba matando a un hombre a golpes forzado por la tensi�n...); esta fuerza renovada para luchar por el amigo ser� su "resurrecci�n" particular.

Por �ltimo, s�lo resta hablar de la evoluci�n psicol�gica del que es, en apariencia, el persoaje m�s fr�o e imperturbable de la historia: Wilson Fisk, alias Kingpin. La obsesi�n de Kingpin es la venganza m�s meticulosa, la perfecta destrucci�n de Matt Murdock. Al principio, el plan para acabar con Matt Murdock est� perfectamente trabado, sin detalle descuidado alguno. No se conforma con asesinarlo simple y llanamente, sino que quiere sentir placer con su muerte. Por ello ir� sumiendo a Murdock en la ruina, cada vez m�s profunda, hasta culminar con su demencia. Cuando sea apenas una sombra de hombre, Kingpin lo matar�.

Pero Matt no s�lo sobrevive a los complejos planes de Kingpin, sino que adem�s "resucita" como un hombre nuevo. Cuando Kingpin descubre que "no hay cad�ver", lo descuida todo y se desespera. As� empieza la aut�ntica obsesi�n patol�gica por la destrucci�n de Matt Murdock: lo que era un peque�o juego de venganza se convierte en un problema de primer orden. Por ello, comienza a recurrir a medidas desesperadas, no tan planeadas y meticulosas como su plan inicial: contacta con Nuke, disfraza a un psic�pata de Daredevil... Estas medidas desesperadas, sin embargo, ser�n la semilla de su peor derrota: no s�lo Matt sobrevive de nuevo, sino que la brutalidad de los ataques de Nuke y del psic�pata siembran las calles neoyorkinas de pruebas y de testigos contra Kingpin. Finalmente, Kingpin se consume en el odio hacia Matt Murdock, un odio profundo y resignado (como puede comprobarse en la intens�sima escena donde, al final de la historia, Kingpin se machaca en el gimnasio mientras su mente se dedica a odiar intensamente a Matt Murdock).

En definitiva, la gran epopeya que en Born again se nos narra es toda una exploraci�n de la psicolog�a humana y sus m�ltiples debilidades. Todos estos personajes acaban transformados por el trauma psicol�gico que ha supuesto su gran aventura; estos traumas psicol�gicos son, de hecho, el motor del argumento. As�, Miller nos ofrece todo un cat�logo de obsesiones, paranoias y man�as persecutorias para demostrarnos que la psicolog�a del ser humano es un fragil�simo universo, y que el mayor enemigo que cada uno de nosotros debe derrotar se encuentra dentro de nosotros mismos, en nuestra mente. Casi nada.

4.- El aspecto de cr�tica de la sociedad y la pol�tica: la maltrecha democracia.

Hemos visto un resumen de lo que Miller y Mazzucchelli nos quieren expresar en Born again sobre la religi�n y sobre la psicolog�a humana, que creo que son los dos temas principales de la obra. Sin embargo, en Born again tambi�n podemos localizar m�ltiples detalles en los que Miller y Mazzucchelli hacen una cr�tica de la sociedad y la pol�tica de los Estados Unidos (aunque en menor abundancia que en otras obras millerianas como el Dark Knight...). Los males que aquejan la sociedad y la democracia yanquis se encarnan en Kingpin y Nuke: en sus personas quedan concentrados lo peor de Norteam�rica, el lado oscuro del sue�o americano, de su sociedad y de su sistema pol�tico. Seg�n mi parecer, esta cr�tica pol�tica y social en Born again gira sobre dos ejes: en el primero, Miller y Mazzucchelli se cuestionan la justicia del sistema (es decir, denuncian una parad�jica justicia injusta); en el segundo, los autores critican el imperialismo que caracteriza la pol�tica exterior yanqui, el ultranacionalismo con que las altas esferas de poder pretenden enga�ar al pueblo y la demagogia de dichas esferas de poder.

Sobre el tema de la justicia injusta, la cr�tica de Miller y Mazzucchelli tiene como n�cleo el juicio (injusto) en el que condenan a Matt Murdock por varios delitos que no existieron (entre ellos los de soborno y perjurio). Kingpin consigue esta condena comprando el falso testimonio de Nicholas Manolis, un polic�a que cay� en la tentaci�n con el fin de pagar la car�sima terapia para curar a su hijo, que estaba enfermo del coraz�n. Kingpin utiliz� el instrumento de administrar justicia (los tribunales) para sus propios fines, totalmente ileg�timos. Y, pese a los brillantes esfuerzos de Foggy Nelson, �ste no consigui� la declaraci�n de inocencia para Matt.

Con esta situaci�n, Miller y Mazzucchelli vienen a denunciar una de las mayores cr�ticas que la sociedad suele formular al respecto de los procedimientos judiciales seg�n como entedemos �stos hoy d�a: me refiero a la desconexi�n entre realidad procesal y realidad extraprocesal. Me explico: la realidad procesal es la que las partes en conflicto ponen delante del juez, junto con las pruebas que lo demuestran. Si el juez considera probados tales hechos, �sa ser� la verdad oficial. Pero esta verdad no tiene por qu� coincidir con la aut�ntica realidad (la realidad extraprocesal): �sta puede, por ejemplo, ser indemostrable (a causa de la dificultad de la actividad probatoria, o simplemente a causa de la impericia del abogado), o bien ser falseada ante un juez (presentando ante �l convincentes pruebas falsas). Esto es lo que sucede en el juicio injusto de Manolis vs. Murdock: el juez considera que el testimonio y las pruebas del primero (que en realidad son falsos) demuestran la culpabilidad del segundo (y desvirt�an su presunci�n de inocencia, que revela as� su fragilidad). As� pues, Miller se pregunta hasta qu� punto puede confiarse en una justicia tan manipulable, tan alejada de la realidad, por muy buenas intenciones que se posean, si cualquier hombre astuto y poderoso (poderoso para disponer de un equipo de abogados imbatible que falsee la realidad de manera m�nimamente convincente) puede conseguir sentencias injustas a su favor.

Y aqu� contin�a la cr�tica de la justicia injusta: con una reflexi�n sobre la omnipotencia del dinero en la sociedad yanqui. El dinero (para pagar la terapia del hijo de Manolis) ha sido la �nica llave capaz de corromper a un polic�a incorruptible (aunque la historia de Manolis nos deja con una amarga iron�a: pese al dinero el ni�o muere finalmente; as�, Miller y Mazzucchelli nos vienen a decir que la omnipotencia del dinero es s�lo aparente, porque hay cosas que no puede comprar, como la vida de un ni�o). El dinero puede corromper desde un polic�a hasta un general; el dinero abre todas las puertas y mueve la sociedad, y quien lo posee posee tambi�n el mundo. Como Kingpin. Y es precisamente aquello que no puede conseguir con dinero lo que escapa a su control (como Matt y Ben).

Sin embargo, es posible encontrar en Born again indicios de que Miller, pese a todo, no pierde la fe. As�, cuando el ataque de Nuke destroza un restaurante, Matt recomienda a sus due�os que denuncien a la compa��a de seguros que pretende estafarlos; Ben Urich y J. Jonah Jameson est�n dispuestos a utilizar el poder de la prensa para acabar con los excesos de gente como Kingpin; al final de la historia, llueven las acusaciones contra Kingpin que, aunque salga absuelto (dada la desconexi�n entre realidad procesal y extraprocesal de que hablaba m�s arriba), habr� perdido la confianza de la sociedad y de la �lite del poder; o el mero hecho de que Matt Murdock y Foggy Nelson son dos abogados honrados que creen en el derecho. Pese a los m�ltiples defectos del sistema, a�n hay esperanza.

La otra gran cr�tica de Miller y Mazzucchelli a la pol�tica y la sociedad norteamericanas se dirige a los imperialismos, los ultranacionalismos y las demagogias que pueblan la actividad y el discurso pol�ticos de las esferas de poder norteamericanas.

Respecto a la cr�tica del imperialismo, s�lo dir� que no creo que sea casual el hecho de que los autores sit�en a Nuke, antes de que Kingpin contactara con �l, en Nicaragua, en una misi�n secreta (de dudosa compatibilidad con el derecho internacional) encaminada a debilitar y derrocar el r�gimen sandinista. Creo que no es necesario comentar nada m�s al respecto: ya la prensa se hace eco (aunque quiz�s insuficientemente) de los excesos de la pol�tica exterior norteamericana, tanto en el caso concreto de la Nicaragua comunista como en tantas otras situaciones (enumerarlas ser�a in�til e innecesariamente exhaustivo).

En lo que hace a la demagogia, me gustar�a que el lector recordara la (sublime) escena en que Kingpin, en un despacho ostentosamente ornamentado con banderas, escudos, uniformes militares y otros s�mbolos patrioteros, le suelta a Nuke un discurso pre�ado de vacuos y exagerados patriotismos para convencerle de la necesidad de eliminar a Matt Murdock y para convencerle, de paso, de lo antiamericana que es la prensa. Manipula la sensibilidad, ya alterada, de Nuke, mediante un discurso lleno de falacias; de esta manera, apelando a sentimientos nacionales y declarando que act�a desinteresadamente por el bien de la patria, Kingpin consigue la obediencia ciega de Nuke. Es del todo innecesario a�adir que el bien que Kingpin busca no es el de la patria, sino el propio. Creo que con esta escena Miller y Mazzucchelli nos obsequian con una met�fora de las relaciones entre el poder y la ciudadan�a: el poder ofrece emotivos discursos demag�gicos al pueblo que, ofuscado y enga�ado por las falacias del poder sobre el bien de la patria, soporta con una sonrisa en los labios los excesos y las injusticias del poder e incluso le ofrece su colaboraci�n.

Por �ltimo, los autores critican tambi�n el ultranacionalismo creciente que invade la sociedad americana. Lo hacen mediante una caricatura del individuo ultranacionalista, una caricatura que es, evidentemente, el personaje de Nuke. �ste es un var�n ario de personalidad desequilibrada (es un psic�pata), obsesionado con nuestros muchachos y con todo lo que tenga que ver con los USA, fascista, ignorante (s�lo alguien c�mo �l dir�a am�n a las cuatro palabras patri�ticas de Kingpin), militarista, con la bandera tatuada en la cara, que entiende la defensa de la patria como la b�squeda de un enemigo (ya sea el enemigo rojo, como la Nicaragua sandinista, o el enemigo de la prensa que cuestiona las decisiones y actitudes del poder) al cual hay que bombardear con todo el poder�o militar de la naci�n.

Ahora bien, en este caso, igual que antes, Miller y Mazzucchelli siguen sin perder la fe. Nos lo dicen a trav�s del personaje del Capit�n Am�rica, que sale al final de la historia. Este personaje representa el sano patriotismo, la esencia del aut�ntico sue�o americano; por ello se enfrenta a Nuke, en una batalla donde combaten el patriotismo correcto con su perversi�n. En definitiva, Miller y Mazzucchelli nos presentan al Capit�n Am�rica como un patriota cuyos sentimientos nacionales le empujan precisamente a criticar los defectos de su pa�s y de sus instituciones, sin rendir ciega pleites�a a sus autoridades (m�s bien, les echa en cara sus errores y abusos). Si existe gente como Nuke, tambi�n existe gente como el Capit�n Am�rica, que son la esperanza del pa�s.

5.- Breve conclusi�n.

Quiz�s de manera algo apresurada por razones algo metaf�sicas (esto es, limitaciones de tiempo y de espacio), el que esto escribe ha procurado realizar un comentario de este c�mic, una de las mayores obras maestras que ha producido el c�mic norteamericano. Espero haber iluminado al paciente lector sobre estos aspectos de Born again de los que, seg�n creo, depende la correcta interpretaci�n de esta obra. Seguramente me habr� dejado muchas cosas en el tintero, y seguramente habr� olvidado otros aspectos que, junto con el religioso, el psicol�gico y el de cr�tica socio-pol�tica, son igualmente importantes. En cualquier caso, si merecen comentario �ste se realizar� en otro momento. Gracias por tu paciencia.

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Notas

1. Antes de esta edici�n en libro (en la colecci�n Obras Maestras), Planeta-De Agostini ya edit� Born again en la colecci�n de Spiderman, como complemento a las aventuras del ar�cnido (n�meros 112 a 131 de la colecci�n espa�ola de Spiderman, en el a�o 1987). Aunque esta primera edici�n fue horrorosa y demencial, dado que se publicaban ocho p�ginas de Born again en cada n�mero de Spiderman, lo cual implicaba dividir los compactos cap�tulos de 24 p�ginas de la saga de Daredevil en "mini-cap�tulos" de ocho p�ginas que se ofrec�an quincenalmente; aquello fue poco menos que una mutilaci�n. Menos mal que Planeta edit� Born again en libro cuatro a�os despu�s, con lo cual se redimi� de tan imperdonable crimen.